sábado, mayo 20, 2017

Séptimo sentido

No importa qué caminos lejanos transite
ni los muchos soles que marquen mi rostro.

No importa si mi sonrisa se agita en otras veladas
o si lunas rosadas, estampan prosas en mi orgullo.

En la íntima prioridad de suspirar profundo
siempre vuelvo al hondo motivo de mi todo:
vuelvo a ti.

Navegas, nómada en mi mundo,
-serranías, declives y cavernas-
cual embrión, reconociendo nidos.
Eres igual delirio que martirio,
eres lo intacto, eres lo infinito.

Lates, inalterable en mi centro,
porque yo, te amo con el alma.
Mi dulce secreto es, que eres mío:
mi gran amor, mi séptimo sentido.

Y cuando mi piel sea del viento
y mis ojos, pertenezcan al sueño,
al alba, nuestro querer será calandria
que al atardecer, lento mutará a ángel.

De noche, melodía de violín y arpa
y otras veces, la estrella más lejana.

En largos días grises, nuestro amor será
la nube a punto de detonar sus lágrimas
y al final de su peregrinaje, morirá -si-
y entonces su tristeza será la lluvia
que cedida, se desdibuje en el mar.

Pero cuando el sol amanezca sobre el agua
todo el ciclo se repetirá, y nuestro amor
¡resucitará!

Y como dije hace -lo que hoy me parece- un siglo:
"Cuando ya nada exista en este mundo
mis pensamientos por ti
volarán al infinito
para encontrar
un lugar del universo
donde sobrevivir"

Tan inevitable será
como la primera vez
que tus labios para mí modularon
un indeleble inolvidable “te amo”.

Desde aquel sumo instante,
sin mediciones, sin tiempo,
sin suma, sin abreviatura,
fuiste tú -en mi piel o perdido-
la flor de mi huerto y
la luz de mi universo.



P-Car




sábado, mayo 06, 2017

Loca piel

Soy un breve delirio con prólogo y fin.

Mujer sin memoria, sin apegos, soy:
¡el mísero vuelto de un gran precio!
Es lo que me devolvió el egoísmo  
por amar mucho y dar en exceso.

Pero mi pasión incrementa desvelos
en el trópico de la noche desnuda.
Irrefutable, mi efusión es quimera.
¡si es lo único cabal que me queda!

Así no se entienda que al alba
desayune un ánfora de perfidias
en un estupefacto amanecer sin brisa.
Al atisbo del sol ¡yo soy el viento!

Golondrina húmeda y necia
que, aún curvilínea de caricias,
viste bárbara y se va por el tragaluz.
Inequívoco, una leyenda adhiero
de polo a polo, en el oasis impuro.

Pero mi ardor es hierro que quema
si decide prensar un olvido al adiós.
Y eso es condena ¡aléjate por favor!

Y deja de usar el firmamento conmigo
tuerce al paño oscuro ¡aún hay futuro!
En una sin cicatrices, fíjate, desea y ama.
No soy lo que fui. Soy, el olvido de la saga
y en ese poco, un mundo de púas nevadas.

¿Tú? ah, eres garúa, gotas venerables,
manantial cristalino, represa serena.
Para mis cenizas ¡agua bendecida!

No permitas que aumente esta sed.
¡Soy mitad muerte en esta loca piel!

Que si insistes mirar así…  
Que la felicidad te secaré…
Que no quiero quedarme…
Que no debo enamorarme…

¿Rozas mi boca con tus labios?
¿Tocas mis curvas con tus manos?
¿Me susurras que guarde silencio?
¡Oh locura de las imposibilidades!
¡qué maravillosa sabe tu valentía!

En la hora de las cortinas vespertinas
bien advertido y fantásticamente obstinado
¡serás mío! -mío- ¡totalmente mío!

Sabrás…-sí, ya lo sabes-
que al filo del nuevo alba
¡no te quedará ni el alma!



P-Car

viernes, mayo 05, 2017

La vez primera

La vez primera que, más que un segundo,
en mis pupilas virtuosas alojaste tus iris
¡las poseíste! Ellas fueron tuyas, así como,
desde entonces, la causa de tu brillo ¡mío!


P-Car


miércoles, mayo 03, 2017

Insensatez

 
Me bañaré con ramas y lluvia
hasta que la forma y el aroma huyan.

Quitaré las memorias
de los estrechados muros
de mi habitación diminuta.

Secaré mi huerto y sus flores.
Viviré sin mirar las estrellas.

¡Nada, no quiero nada!

He decidido no recordar más
ni recitar otra vez lo olvidado.

Quiero no extrañarte.
Quiero no buscarte.
Quiero no amarte.
¡Mucho menos amarte!

Definitivamente quiero ser otra.
Una con connotación,
una bien importante.

Así, como es la muerte.
Fría, implacable,
teatral, imprudente,
totalmente insensata.

Ella es de quien todos hablan
y a la que todos temen
y… ¡vivazmente!
a quien tú, del parto a la unción,
le has pertenecido siempre.



P-Car

domingo, abril 30, 2017

Perdóname

Me voy…
si, me voy.

Aunque, al ocaso creo,
que nunca llegué.

Porque buscaba y buscaba
porque tú estabas…
estuve.

Tenía sed, quería luz.
Tu amor aguardaba.

Me voy…
si, me voy.

¡Perdóname!
Quiero ser buscada.


P-Car

miércoles, abril 26, 2017

Tu alma ciega

Quiero ser el punto y coma de tu texto
el del paréntesis que suspira estrellas.

Añoro ser lo etéreo que te amalgamas
en las heladas noches que tañes el arpa.

Deseo ser el flúor quimérico de la luna
que contemplas con admiración erótica.

Ansié tanto, pienso que todo -llegué lejos-
pero mi aspiración hoy, es más inmensa.

Déjame ser tu guía
tu lirio, tu ramal, tu agua,
tu eje, tu candela. ¡Tu poesía!

¡Puedes usar mis alas!
y el sueño
y el significado
y el recorrido.

Y…
hasta que la vida lo quiera
-porque la piadosa muerte espera-  
tal vez me dejarás ser,
el lazarillo de tu alma ciega.




P-Car

domingo, abril 23, 2017

Peligrosamente

De cuando en vez, recién estimulada por el amanecer  
me invade un lapsus azul y, a la mitad de un suspiro,
un relevo pellizca mi lucidez y lo asequible de mi tul.

De pronto, creo que por un mísero segundo, pasaron miles.
A veces, tonos de voces muy cercanas parecen tan lejanas.
Cada tanto, nitideces se diluyen y lo turbio se inmiscuye.

Todas esas ocasiones, en que parece que me hablases,
son las mismas efímeras veces que tú -impertinente-
revuelves mi regencia, como si algo de mí extrañases.

Obviando que me debo al olvido, fascinante sonríes
columpiándote olímpico, en un hilván de mi mente.
Y así me asegure al silencio, igual se oye lo diáfano
al intentar hablarte, seca y vaga, mi voz fantasma.

Rebrote de una gracia rauda, que el misterio sujeta,
ilógica y peligrosamente 
mientras tu suspendida silueta concibe alcanzarme
y yo imagino abrir mis brazos
en lo indómito del alma
-de cuando en vez, de pronto, a veces y cada tanto-
alucino…
que aún te amo.



P-Car

jueves, abril 20, 2017

¿Cuánto? ¡Cuánto!

¿Cuánto de mí te ha quedado? ¡Cuánto!
¿Cuánto de mi guiño, cuánto de mi mueca,
cuánto de mi oficio, cuánto de mi ahínco,
cuánto de mi saña, cuánto de mi merma,
cuánto de mi Isis, cuánto de mi fulgor,
cuánto de mi roce, cuánto de mi lava?

Con el mismo significado y cuño
con que yo sujeto a mí tu barca…
¡ánclame en el mar de tu alma!
Solo eso nos queda. Nada más.

Exhumaré memorias, enjugaré lluvias,
izaré precipicios, reencarnaré soledades,
desmantelaré neblinas, tronaré tumbas,
pero, porque de ti… todo me ha quedado,
no logro articular un adiós, mi bien amado.



P-Car

domingo, abril 16, 2017

Lo nuestro (poesía que selló mi primer libro)

Si pudieses saborear el tiempo
frente a infinitas líneas en blanco
sabrías a qué sabe la amargura contenida
de una mujer llena de versos en sus venas
que en demasía te ama y extraña.

Y, a pesar del mal gusto en los labios,
vendrías a besar los silencios en mi boca,
beber mis lágrimas, poseer mi cuerpo.

Tal vez, romperías tus corazas
moldeadas con miedos.

Evocarías cómo hacemos dulce
poco a poco, lento e intenso,
la mayor de las tristezas:
estar en distintos inviernos.

Ay amor, cuánto ha transcurrido
desde que se enlazaron nuestros destinos.
Horas nuestras tan llenas de amor
y otras eternas, tan vacías.

Cuántos naufragios hemos sobrevivido
cuántas veces, débiles, hemos alzado el vuelo.
Innumerables olvidos proyectados en el horizonte
que el viento, quizás dónde, se ha llevado.

Delirios de dos seres, separados sin sentido
cargados de historias muertas, decepciones y heridas.

Y la poesía no tiene fin,
porque el tiempo tampoco lo tiene.
Porque si aún aquí, vivos permanecemos
el sentimiento, en el alma, vive y suspira.

Sin preguntas, sin respuestas
así se oscurezca, así resplandezca
en lo más íntimo ambos sabemos,
que lo nuestro… jamás termina.



P-Car

martes, abril 11, 2017

Crepúsculo

¡Oh crepúsculo! a tu gloriosa llegada
me abarrota con tanto rigor la tristeza
que mi alma es, tristeza arrodillada.

Cuando la tarde mis ojos enturbia
y en mi arenilla, solo sombras…
la penumbra dibuja.

Mi altar es mera melancolía, desnuda y pura,
justo al momento que el sol -mi rubio amado-
en lo desconocido se aleja, en lo no mío se hunde,
y a sabiendas de mi pena ¡finalmente se esfuma!

¿Dime por qué, en este claroscuro,
algo luctuoso insta mis nostalgias?
¿Será que a esta hora falta muy poco
para que me venza el soñar solitario?

Debe ser que, bajo este trozo de cielo,
un esmero más por lo correcto termina
y hace muchos atardeceres perfectos
nadie me miente ni seduce mi mentira.
¡Nadie hace cascajos mi rutina!

Nada sensible me toca
más que la vara cerosa de la luna.
Nada deseable me besa
más que los labios hielo de la bruma.
¡Nada!... nada sorprendente me habla
más que mi mente ¡y la noche rotunda!

Oh, religioso hito ambarino, te pido
que el último rayo de tu prisma divino
me lleve, donde he de ser tenencia perenne.

Justo allí, donde algo de ti y algo de mí,
en cada preludio nocturno, un poco muere,
razón que el arcano se lleva en lo negro,
de tus alas y óleos, preces y empeños
¡los más refulgentes sueños!



P-Car


sábado, abril 08, 2017

Intensamente

En mi umbría veo florecer encajes blancos, con la lenta tonada, de lluvias talentosas, que se esmeran en crear cascadas de ilusiones.

A aquel ser lejano, ya no lo invocan mis ojos, que tanto contemplaban su aura. Tampoco mi piel, que siempre aguardaba el sudor de su miel.

Por fin lo ignoran, la sagacidad de mis sueños y el despertar lento de mis deseos, tanto tiempo dormidos, entre lías de esperanzas frígidas.

En este presente, ningún ser o hecho, presagio o recuerdo; ni el pasado, ni el cielo, ni el texto, saben con exactitud sideral, el precio acordado con la realidad, por la categórica distancia y el perseverante olvido.

Nada ni nadie más que mi alma, que con su casta incorruptible, se recoge y calla. Solo ella, sin audiencia, siente y sentirá -intensamente- el dolor sin quejas, de ésta, inmune y perenne, íntima ausencia.



P-Car

domingo, abril 02, 2017

Ser tú

Quiero ser tú y seducirme.
Que tú seas yo y me explores.
Te encuentres, con el que amo.

Quiero ser todo tú y conquistarme.
Hacer conmigo… lo indecible.
En mi cuerpo y alma
fecundes secretos
¡inconfesables!

Conmigo en mí, seas, reiteradamente,
piel a la intemperie de alma desnudada.

Artistas del amor seríamos:
semilleros de diamantes
entre caderas de ópalos.

¡Brillarían suntuosidades
bajo y sobre las estrellas!

Hombre de mis sueños
esta noche quiero
multiplicar el cielo.
Ser muchos tú muchas veces.

Amarme a raudales
muchas distancias…
muchas nostalgias…
¡eternidades completas!



P-Car





jueves, marzo 30, 2017

Sobrenatural

Cuando en tu camino, vaciado de estrellas,
un ángel ilumine la oscuridad perenne
sin que se pronuncie una sola palabra
entenderás… 
todas tus injusticias.

Intuirás la lasitud de tu tiempo
al tragar el áspero sinsabor
de tu llanto embrionario.

Lo sé: querrás volver a mi alma.
Decirme aquello que diste al silencio,
enmendar y escuchar mil clemencias.

Imponente, necesitarás amarme de nuevo
sentir la ilusión que no todo está perdido.

La traba querido 
es que, por el pasmo y la emoción,
no habrás percibido en su sacra mirada
que ese ser sobrenatural…
seré yo.



P-Car



sábado, marzo 25, 2017

Casi todo

Todo lo puedo resolver
para sentirte cerca.

Puedo caminar leguas
solo para mirar tus ojos.

Puedo -claro que puedo-
ser ángel y velar tu sueño.

Puedo volar alto por el cielo
para nada más que ser tu sombra.

¿Por qué no? si el amor es así
te da la luz,
te da las alas,
te da el encanto,
te da la esperanza.

Bueno…
en realidad…
no todo.

Casi todo puedo resolver
porque para casi todo
aquí… en mi alma
tengo la magia y la fuerza

menos
-si amor, menos-
que tú me ames
solo
porque yo lo quiera.


P-Car


jueves, marzo 23, 2017

Juro

En horas, recuerdo recordarte
largas otras, olvido olvidarte.

Efecto colateral
-quilate de légamo-
saber que tú me perdiste.

Como se pierde un cuerpo celeste
tras un cónclave taciturno
de nogueras fantasmales.

Mallando tramas invisibles
a veces, me perteneces
a veces, de otras extraes
y muchas veces, a nadie das nada.

Infalible el sinsentido
de un dotado amor malogrado
te desposee del equilibrio,
del carácter y la sonrisa.

Y a veces, de la vida.

Transcurren siglos por los instantes
enumerados uno a uno por la sombra
de tanta piel y tanta espiritualidad
vagando en círculos infinitos.

A veces, quisiera verte.

Contemplarte unos momentos
y tras tu mirar hallar
un cielo…
con una estrella solitaria
en la que brille mi nombre.

A veces, el a veces es vehemente.

Como si el detrimento fuese exiguo
esta insurgente locura amorosa
insistente, me acecha el alma.

Pero juro…
que es solo a veces
tan solo una vez
antes de la densa eternidad
del nunca más.



P-Car



martes, marzo 21, 2017

Poesía, qué eres

 En su día, un tributo a la poesía
¿Cómo te puedo definir si eres indefinible?
Eres lila, eres diva, eres poesía, eres divina.

Algo puedo intentar sondeando  
en el efecto de tu hacer perfecto.

Te escuchas en el golpe de las olas
cuando la gaviota sombra retorna.

Sabes como el lamido azaroso del viento
en el negro llano de mi boca entreabierta.

A veces, hueles al celo de los ciruelos
al detonar rosa, el prisma primavera.

Eres -casi que si- el amor que no es,
el que jamás vuelve, el que paz yace,
el que no olvida, el que aún no nace.

Igual al elixir de antaño que se vierte
en la copa de las ausencias presentes
utilizas una recua de palabras gloria
preñadas de albor, lujuriosas de luna.

Poesía, si tú no eres mi amor,
eres lo más afín que he tenido
excitando mis vacíos y nidos
hasta el éxtasis de parir el yo.

Que trinidad destino si somos, lo sé:
tú para mi alma, mi indiviso para ti,
tu apostolado para el anima mundi. 

Clamor irascible de almas y alma herida
encapsulada en la mudez del habla sana.

Porque irrumpes el sentir de lo que no se ve
pero que dar forma y dar, me hace mejor ser,
eres el conjunto diáfano de todas las cosas
y la gracia cita, que me succiona lo arcano.

Poesía, no sé origen o si perteneces,
de dónde viniste o si piensas volver.
Da igual. Tu ralea me es indiferente.

No, no necesitas cargar, ser, tener o ir.
Para mí, es imprescindible ser tu riel
y la vía elocuente de tu misión silente.

Poesía mía, te diría tanto, te daría todo,
pero es que tú eres ese tanto y ese todo.
Ya sabes, dispuesta eterna aquí estaré, pero
si de mí prescindes, calavera disoluta caeré.



P-Car